Anteproyecto CUENCA: Plan Regulador

Autores/as

Casa Editora
Santiago Vanegas Peña

Palabras clave:

Ciudad, Cuenca, Ecuador

Sinopsis

Mi padre, el Arquitecto Gilberto Gatto Sobral, estuviera lleno de satisfacción y de inmenso agradecimiento por este importante reconocimiento de su obra, que se presentará en el Congreso sobre Criterios de Valoración de la Arquitectura Moderna, organizado por la Universidad del Azuay.

El ‘Papino’, como le solíamos decir nosotras: sus hijas y nietos, y el ‘Gatito’, como le decían con cariño todas sus amistades y colegas, era un hombre entrañable y cariñoso que inspiraba sonrisas y alegría a su alrededor.

Nos contaba que sintió una gran emoción el día que llegó de Montevideo a Quito, Ecuador, y que desde ese entonces supo que iba a ser su segundo país, al que dedicó lo mejor de su vida y conocimiento. De hecho, se estableció, formó su familia y emprendió su objetivo profesional y generoso, con propuestas, proyectos y enseñanzas en bien de las ciudades de Quito, Cuenca (la niña de sus ojos, a la que amó intensamente) y otras ciudades.

A mi padre le gustaba compartir con todos, su vida, sus conocimientos y los buenos momentos. A nosotras, sus hijas, nos llevaba a su estudio y nos ponía a dibujar y pintar a su lado. Mi hermana Gabriela cuenta que hasta ahora se acuerda del olor del borrador y de los lápices preciosos de todos los colores y bien afilados. Nos enseñaba sus dibujos y nos explicaba sus proyectos, recuerdo haberme impresionado con el puente que diseñó para juntar los dos edificios de la Casa de la Cultura de Cuenca, a través de la calle Presidente Córdova que los separa. Mi padre disfrutó profundamente de sus proyectos en Cuenca, admiraba la cultura, la calidez de su gente y la belleza de la ciudad. Nos contaba que en sus tiempos libres siempre aprovechaba para recorrer hermosos rincones y visitar valiosísimos edificios antiguos: en Cuenca era muy feliz.

Era un magnifico fotógrafo, le gustaba salir de paseo por la ciudad y sus alrededores, tomando fotos por todas partes, con su cámara de medio formato y su filmadora. Se maravillaba con los paseos al campo por las carreteras empedradas de aquellos tiempos, bordeadas de tapias de adobe y pencos. Siempre dándonos explicaciones de todo, con su lindo acento uruguayo. Su amor por el Ecuador no impidió que su corazón también estuviera en el Uruguay. Siempre fue muy orgulloso de su país y lo representó en la Embajada como miembro honorario la mayor parte de su vida. Otra de sus grandes pasiones fue el fútbol, cofundador de la Liga Deportiva Universitaria (LDU). Mi hermana y yo también le acompañamos muchas veces a los emocionantes partidos en el estadio.

De sus obras, me impresionaban mucho los espacios grandes con líneas simples como se pueden apreciar en el Palacio Municipal de Cuenca. Era admirable su gran respeto por los espacios verdes y jardines, como los de la propuesta del Plan Regulador para la ciudad de Cuenca. Este proyecto le dio una intensa vivencia profesional, reunía todo lo que él quería brindar a su querida ciudad con sus mejores conocimientos. Era maravilloso participar y oírle sobre sus experiencias profesionales, y en especial, por las referen- cias tan humanas que hacía de sus estudiantes. Su legado contribuyó a la enseñanza de la arquitectura moderna en el Ecuador y ha sido un gran honor para nuestra familia, saber de algunas tesis para maestrías inspiradas en la obra de mi padre.

Sabio, honesto, humano, generoso, positivo,eso era mi padre, y nos dejó un gran ejemplo de vida.

Cristina Gatto Sobral.

 

 

Publicado

October 30, 2019

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