La inclusión educativa en números: La realidad de la inclusión en los centros de Educación General Básica en el Ecuador 2015-2016

Autores

Casa Editora; Elida Margarita Proaño Arias, Universidad del Azuay; Piercosimo Tripaldi Cappelletti, Universidad del Azuay; Mery Alexandra Calderón Salazar, Universidad del Azuay; Adriana del Pilar León Pesántez, Universidad del Azuay; Eulalia Xiemena Tapia Encalada, Universidad del Azuay

Sinopsis

Este estudio aborda un tema actual y de enorme preeminencia en el contexto educativo mundial: la educación inclusiva. A pesar de esto y pese a las varias definiciones y concepciones que lo soportan, en la práctica se conoce muy poco al respecto y se asume que se trata de una situación obligatoria. La UNESCO (2008) define a la educación inclusiva como la mejor solución para el sistema escolar porque supone: “un proceso de abordaje y respuesta a la diversidad a través de la participación en el aprendizaje de las culturas y las comunidades y la re- ducción de la exclusión dentro y desde la educación” (en línea). Asume como premisa que una sociedad que busca la inclusión acepta a todos sus miembros como diversos, crea las mismas oportunidades para todos y se ajusta a las necesidades “individuales para que ninguno de ellos quede fuera de las posibilidades de crecimiento y desarro- llo” (Ministerio de Educación, 2011, p. 29). La educación es un derecho que los Estados han de promover, respetar y garantizar a todas las personas a lo largo de su vida, hacer efectivo este derecho supone que todos deben tener acceso a una educación de calidad en igualdad de oportunidades y condiciones. Estos elementos definen a la educación inclusiva, que busca reducir toda forma de discriminación y exclusión. Se pone de manifiesto que el rol que le compete al Estado y a la comunidad nacional e internacional es hacer exigible este derecho humano fundamental (Ministerio de Educación, 2011). Las políticas y leyes internacionales han marcado un hito en el transcurso del tiem- po a favor de las personas con discapacidad; es así que en el año 1948 se reconoció el derecho a la educación con la aprobación de la Declaración Uni- versal de los Derechos Humanos por parte de la Asamblea de las Naciones Unidas. Once años despues en 1959, esa misma asamblea aprobó la Declaración Universal de los Derechos del Niño, en lo que se refiere a educación, se plantea el objetivo de aportar “una cultura general que permita desarrollar sus aptitudes y su juicio crítico, su sentido de la responsabilidad moral y social (Naya y Dávila, p. 266). En 1960 la UNESCO aprobó la Convención Relativa a la Lucha contra las Discrimi- naciones en la Esfera de la Enseñanza, en la que se incorporó la accesibilidad al dere- cho a la educación. La aprobación en 1966 del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales nos acercó aún más a la concepción que hoy se tiene del derecho a la educación inclusiva. En 1989 la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño en la que se vuelve a reiterar el reconocimiento del derecho a la educación. Lo novedoso se encuentra en que dedica un artículo a los niños con discapacidad (Naya y Dàvila, 2011, p. 267).

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Publicado
October 15, 2019
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